La tragicomedia de la economía griega

Actualizado: jul 27

Dos visiones sobre cómo entender la situación actual socioeconómica de Grecia, a través de dos películas que ponen de relieve la tensa relación del país origen de la civilización contemporánea con la Unión Europea, el BCE y el FMI.

La crisis económica griega con un grave problema de deuda externa y elevado desempleo, y su pérdida de identidad nacional así como de sus recursos naturales son claras características de la situación actual. Es interesante cómo se interpretan los orígenes y consecuencias de ello, a través de dos películas recientes sobre este tema: Promakhos,the first line (Corte Voorhees, 2014) y Comportarse como adultos (Costa-Gavras, 2019).

« Los británicos nos robaron nuestra historia, los alemanes nuestros bancos y tierras, y los rusos ahora van a comprar nuestro gas…Parece que Grecia entera está en venta » - en 'Promakhos, the first line'

Ambas películas son muy descriptivas de la situación actual, una más en clave de ficción aunque de marcado carácter simbólico y la otra como relato de los hechos durante las arduas negociaciones del posible #grexit.


La pérdida de la identidad nacional y el sometimiento a la comunidad internacional


Promakhos, the first line aborda como argumento principal la pérdida de identidad de Grecia, origen de la filosofía y el pensamiento avanzado, civilización precursora de nuestra era; y que en la actualidad es un país prácticamente fallido sumido en continuas crisis económicas y políticas.


Quizás por ello el enfoque de la película es teatralizar en exceso las declaraciones de los abogados en el pleito entre los museos heleno y británico sobre la posesión de los restos arqueológicos de parte del Partenón.


No obstante todo ello, se pone de manifiesto en la trama que se trata de un país que no posee control sobre las decisiones de su economía, con una población sufriendo altas tasas de desempleo, con salarios paupérrimos y continua movilización para exigir mejoras en sus condiciones de vida y sobretodo quejándose de los recortes de los programas de ajuste y austeridad impuestos por la comunidad internacional.

La película parte de la iniciativa de un joven idealista abogado que reclama en representación del Museo de la Acrópolis de Atenas que les sean devueltos los frisos del Partenón que fueron retirados por los británicos en el siglo XIX y que actualmente todavía pertenecen al Museo Británico de Londres, de igual forma que otras piezas arqueológicas egipcias, sirias o africanas.

El simbolismo de recuperar las piezas de los frisos de manos de los británicos, se basa en recuperar la identidad nacional y huir de la influencia y sometimiento a fuerzas extranjeras que han hecho perder el rumbo del país de los antiguos pensadores y ha llevado a Grecia a perder tanto su autonomía como sus recursos. Se hace mención a los persas, los otomanos y contemporáneamente a la influencia de británicos y la UE como causantes de todos estos males.


Evidentemente no parece ser exculpatorio el razonamiento ya que también alude a la falta de iniciativa de los propios griegos a superar todos estos males, para ello muestra una clase política decadente y preocupada en cumplir con servidumbres y relaciones internacionales satisfactorias.


Es un ejemplo de una secuencia en la película en la que vemos un armador griego (figura empresarial por antonomasia del país heleno) llamado Kadmos que lo da todo por perdido en cuanto al idealismo y va a lo práctico, denostado por el protagonista que también considera a las élites empresariales como corresponsables del expolio identitario, cultural y económico al que se encuentra sometido su país.

A lo largo de la película se observa cómo se consolida como líder de opinión un partido que aboga por la devolución de los frisos del Partenón como condición para firmar los acuerdos monetarios y fiscales exigidos por la Troika de austeridad (el rescate financiero), lo cual inquieta a acreedores e instituciones financieras.


Una clara analogía con la situación que se produjo entre el gobierno de Tsipras y la comunidad internacional, y que mantuvo en vilo a la UE ante la posibilidad de un #grexit.


El pulso entre la troika y el gobierno de Tsipras, en la adaptación cinematográfica de Costa-Gavras sobre el libro de Varoufakis


Una buena aproximación a cómo se desarrollaron los acontecimientos en 2015 y 2016 en los que el ascenso de Syriza al poder llevó a plantearse un #grexit por parte de ambas partes enfrentadas: UE y Grecia. Bien es cierto, que la visión que se muestra en la película de Costa-Gavras está básicamente sesgada al tratarse del punto de vista de lo que el célebre Yanis Varoufakis vivió en primera persona en aquellas tensas negociaciones.

Un Varoufakis que se presentó al mundo político como un intelectual proveniente del mundo académico con la solución mágica y la actitud pretenciosa de quien pretendía renegociar una deuda intentando doblegar a sus acreedores.


Tanto Tsipras como Grecia no tuvieron más remedio que aceptar los planes de rescate exigidos por la UE y el FMI con lo que incluso empeoró el estatus de Grecia y los peajes que está teniendo el país heleno.


A pesar de ese "doble o nada" perdedor que planteó el dúo Tsipras-Varoufakis, y esa visión parcial de los acontecimientos, es una buena película para aproximarse a aquellos meses de incertidumbre y que copó el interés prácticamente absoluto de todos los medios de comunicación, incluidas interminables tertulias televisivas y radiofónicas...

« O aceptan el MoU (Memorandum of Understanding, programa de ajuste) o habrá grexit... » -Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo a Varoufakis, ministro griego de finanzas

La película tiene bastantes detalles esclarecedores de cuál es la posición rígida e intransigente de la comunidad internacional: el BCE, la UE y el FMI; para no mover ni una sola coma del acuerdo presentado bajo el título de programa de ajuste (MoU).


Las exigencias de los acreedores, por otro lado lógicas, descartan por completo cualquier tipo de modificación o laxitud en los términos del acuerdo. Ya había sucedido años antes con Chipre, y en esta ocasión el gobierno griego tuvo que transigir con sus pretensiones y aceptar el MoU.

La historia de estas negociaciones que pudieron causar el #grexit extrapolada a otros países del entorno UE con dificultades similares, da una idea clara de la necesidad de cumplir con una política económica ajustada a los parámetros de déficit público que marca tanto el BCE como el propio Eurogrupo. Importante resaltar este apunte precisamente en estos momentos en los que se ha conformado en España un gobierno con integrantes de Podemos con una ideología y planteamientos idénticos a los de Syriza en Grecia...

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